Rutas literarias en la provincia de Alicante: Azorín y Gabriel Miró

Descubre diferentes rutas literarias basadas en dos novelistas alicantinos

Azorín y Gabriel Miró admiran diferentes localidades de la provincia en sus obras

El Alto Vinalopó y la Marina Alta, dos comarcas que inspiraron a la literatura

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”, nos decía la poetisa estadounidense Emily Dickinson. Y aunque ella nos invitaba a vivir nuevas experiencias a través de la lectura, en Ruta 96 le damos una vuelta de tuerca a su consejo, y viajamos a rincones de nuestra provincia en dos naves de excepción: las obras de autores autóctonos que construyeron auténticas rutas a través de sus palabras.

Para crear nuestra propuesta de escapada alicantina nos hemos centrado en José Augusto Trinidad Martínez Ruíz “Azorín”, y Gabriel Francisco Víctor Miró Ferrer, más conocido como Gabriel Miró. Estos dos escritores alicantinos, el primero nacido en Monóvar, y el segundo en Alicante capital, nos guían a través de su obra para conocer rincones con encanto que poder recorrer con sus libros como compañeros de viaje, como mapas hablados que describen lugares y sensaciones.

 

A pesar de pertenecer a diferentes periodos literarios de nuestro país –Azorín se encuadra en la Generación del 98 y Gabriel Miró en el novecentismo o Generación del 14– no vivieron sin embargo en una España tan diferente. Nacidos a finales del XIX, ambos fueron testigos del cambio de siglo y de todo lo que ello supuso. El país comenzaba el siglo XX sumergido en una crisis económica y política, reinado por Alfonso XIII hasta el golpe de estado de Miguel Primo de Rivera en 1923.

Los alicantinos, por otro lado, presentaban un talante liberal. Mientras la agricultura había sido el soporte principal de su economía – y lo siguió siendo para muchas regiones de España hasta los años 60-, aquí la Industria empezaba a tomar impulso. Las actividades comerciales apoyadas en el puerto de la capital, destacaban de una manera especial adentrándose en la provincia y hacia el resto del país a través del corredor del Vinalopó, algo que ya era así en tiempos de los íberos.

Y en este Alicante de rutas comerciales y nueva industria, de agricultura y ganadería en crisis, pero fielmente arraigada en muchas de sus comarcas –un Alicante tradicional y cosmopolita a la vez– se encontraron estos dos autores que nos trasladan como en un viaje en el tiempo a la paz costumbrista de sus valles y sus campos, o al turismo naciente que hoy pervive en sus mil rincones.

“Campanadas y olor a mosto. Olor al humo de las fábricas. Leña quemada; sarmientos en las casas”. Azorín en “Superrealismo”

Azorín, novelista y ensayista que ejerció también el periodismo en su larga actividad, fue un viajero entregado que reflejó en sus obras más autobiográficas los entornos de su vida a través de aquel “impresionismo descriptivo” que siempre caracterizó su forma de escribir. En su obra “Superrealismo” el autor presenta su pueblo, Monóvar, y el entorno de éste a través de la descripción de la vida del Vinalopó.

José Martínez Ruiz "Azorín"

José Martínez Ruiz “Azorín”

Comenzamos nuestra ruta de Azorín en Monóvar, municipio alicantino de la Comarca del Medio Vinalopó. Sumergido dentro del valle fluvial del río Vinalopó, protegido entre la Sierra de la Umbría que lo separa de la laguna de Salinas, y otras montañas. Su campo, repleto de vid y almendro, ya representaba una actividad económica importante en la antigüedad. Los vinos monoveros cuentan, además, con Denominación de Origen Alicante.

Patrimonio de Monóvar: la casa-museo de Azorín

«El pórtico de la ermita de Santa Bárbara; tres arcos; en las fotografías como una iglesia de Florencia o Padua.” Entre su patrimonio, la Ermita de Santa Bárbara, de finales del siglo XVIII y de estilo barroco valenciano. De forma octogonal y coronada con una gran cúpula de teja azul. Desde aquí, el viajero puede descubrir una impresionante panorámica del valle hasta Elda, Petrel y Novelda con su Santuario.

RutaLiterariaAzorín

Ermita de Santa Bárbara de Monóvar (Alicante)

“El Ayuntamiento; sillares y sillares amarillos. El jardín del Casino y la chimenea de una fábrica. Cámara; zaguán con piedrecitas en el suelo. Ventanas angostas y plátanos frondosos en el Casino; las ventanitas en los muros rojizos. Escuelas magníficas. Interposición de la torre del reloj en el dédalo de tejados».

El Ayuntamiento de Monóvar, de mediados del XIX y de estilo académico, herencia del clasicismo y al más puro gusto burgués. Tal y como explica Turismo de Monóvar, “aquí se encontraba la cárcel y la sala de Concejo, lo que dio nombre a la plaza donde se sitúa la fachada principal, denominada Plaza de la Sala”. La Sociedad Cultural del Casino de Monóvar, de 1880, sede de la primera biblioteca del municipio y del que Azorín fue socio honorífico. La Torre del Reloj, de 1743 y construida por el maestro alicantino Tomás Terol, es uno de los escasos ejemplos de torre exenta en estas regiones. “De 18 metros de alzada, tiene planta cuadrara y cuenta con un reloj de sol, uno mecánico y dos cuerpos que hacen las funciones de campanario, rematado con una cúpula de teja azul” nos cuentan en Monóvar.

Torre del Reloj de Monóvar (Alicante)

Torre del Reloj de Monóvar (Alicante)

«La torre solitaria, aislada; entre las dos colinas, en lo alto de una calleja a la que se asciende por una escalinata. El volante de una máquina y un cantarito rezumante. Una hilera de toneles. Entre los toneles, vides lozanas y granadas con sus flores rojas. Palmera y la cúpula de tejas brillantes. El reloj de la torre. Dos teatros. Campanadas y olor a mosto. Olor al humo de las fábricas. Leña quemada; sarmientos en las casas».

Coronando la vista desde el pueblo, el Castillo de Monóvar, “disponía de una privilegiada situación, desde la que dominaba la red de fortificaciones que jalonaba el río Vinalopó, así como la vía de comunicación hacia Murcia y Andalucía”. Construido sobre una colina al noreste de la población, data de época almohade (siglos XII-XIII) y a pesar de su estado actual, todavía se intuye su planta irregular sobre el terreno y su torre del Homenaje.

Castillo de Monóvar (Alicante)

Castillo de Monóvar (Alicante)

Continuamos con nuestra Ruta de Azorín hacia la Sierra de Salinas, para lo cual nos dirigimos hacia el oeste por la CV-83 ascendiendo hacia el valle.

Luego, saliendo por la parte opuesta del pueblo, el terreno sigue elevándose. Hacia las estribaciones de la Sierra de Salinas, del Carche, de la Sierra de la Pila. Valles, collados, recodos hondos de soledad y de silencio, gollizos, cañadas. En las cañadas o sobre las lomas pardas, las casas blancas o doradas. Almendros, olivos, higueras.”

Sierra de Salinas (Alicante)

Sierra de Salinas (Alicante)

Recorremos esta ruta rodeada por sierras plagadas de matorrales, propias de nuestro paisaje. El esparto decora la vista, el romero y el tomillo perfuman el viaje. De vez en cuando pinos, carrascos o encinas destacan en la llanura. En nuestro entorno inmediato, multitud de cultivos de almendro, olivo y vid.

Aproximadamente tras 4km de trayecto, giramos a la derecha dirección Salinas-Sax en la CV-830. Nuestro libro-mapa nos advierte de los paisajes que se van abriendo en el horizonte, ya que antes de llegar a mitad del valle, frente a la laguna, se observa el valle fluvial a la derecha… “Desde lo alto, el valle de Elda a lo lejos. Petrel en la remota orilla opuesta; Elda al pie; coloración suave de grises. Como el polvillo multicolor y sutilísimo de una pintura al pastel.”

Y entramos en las faldas de la Sierra de Salinas. “Arriba siempre; dejar la carretera de Pinoso a la izquierda y entrar en la de Salinas. Poco después, recorrer un caminejo entre las viñas; subir por una ladera cubierta de pinos bienlientes. Y la casa del Collado. El Collado de Salinas».

Laguna de Salinas (Alicante)

Laguna de Salinas (Alicante)

El Collado de Salinas, de vital importancia en la vida de Azorín, ya que sería en la finca familiar “Casas Blas Ruiz” donde se ubicaba aquel “cuartito” desde el que el autor encontraba la inspiración para muchas de sus obras. La finca del Collado, frente a la laguna de Salinas, “el espejo terso de las aguas”, ubicada en el collado que forman la Sierra de la Umbría al sur y los Picachos de Cabrera al norte. A través de él, el valle fluvial del Vinalopó en toda su extensión hasta la Sierra de la Algueña.

Al oeste del collado y de la laguna, la Sierra de Salinas, frontera natural entre Murcia y Alicante, espacio protegido donde el búho real, el cárabo o el águila real son huéspedes habituales y donde, además, podrás encontrar también diversas rutas de senderismo para gozo de los más aventureros.

Finca Collado (Salinas, Alicante)

Finca Collado (Salinas, Alicante)

Y hasta aquí nuestra ruta literaria de Azorín a través de un entorno privilegiado, el corredor del Vinalopó, cuna de poblados antiguos donde los íberos coronaron sus sierras con asentamientos clave de perfecto control del entorno, y en el eje de una vía comercial a través del valle fluvial desde el Mediterráneo hasta el centro de la península; algo que también aprovecharon los pobladores del medievo, dispersando sus ciudades que nos llegan hoy como los municipios de interior que os invitamos a conocer. Un entorno natural, de alturas verdes y valles dorados, donde pasear su ritmo tranquilo y capturar atardeceres.

Monóvar y el Vinalopó: toda una ruta gastronómica

Portada de Años y leguas, obra de Miró

Portada de Años y leguas, obra de Miró

Continuamos con otra ruta literaria. Hablar de la figura de Gabriel Miró es hablar de la naturaleza y del paisaje levantino. El autor incorpora en todas sus obras los escenarios de su tierra natal, pero particularmente en Años y leguas. En esta novela, de difícil clasificación, Miró describe minuciosamente varios enclaves, pueblos y accidentes geográficos de la Marina Alta. Desde Ruta 96 queremos proponeros una excursión literaria por los mismos parajes que hace 85 años describió Miró en esta obra y que hoy en día conservan el mismo encanto y belleza que deleitaron al autor.

Ante la imposibilidad de establecer un itinerario lineal, proponemos tres rutas desde Polop que el lector puede adaptar a sus necesidades. Estos tres itinerarios los recorre Sigüenza, protagonista de la novela, que vuelve después de veinte años a su tierra, a sus “pueblos, marías, climas agrarios”. Los recuerdos de entonces y las impresiones de ahora dan lugar a una serie de estampas levantinas descritas con un lirismo delicioso.

Mapa de carreteras de la Marina Alta

Mapa de carreteras de la Marina Alta

Para Miguel Ángel Lozano Marco, catedrático de literatura española en la universidad de Alicante, “la creación artística del paisaje llega a su plenitud”. Además, advierte Lozano, “el punto de partida que es el regreso de Sigüenza a los campos de su provincia natal después de veinte años, provocan un proceso mental que lo van conduciendo a sí mismo”.

0-Polop, punto de partida

En esta localidad el monumento más emblemático es una gran fuente con 221 caños de los que mana agua de gran pureza y calidad, lo que hace que diariamente muchos visitantes acudan hasta ella para llenar sus garrafas y cantimploras. Un busto conmemora la figura de Gabriel Miró junto a la leyenda de los azulejos, extracto de Años y leguas: “Agua de pueblo, de este pueblo que Sigüenza bebió hace veinte años. Tiene un dulzor de dejo amargo, pero de verdad química, que todavía es más verdad lírica…(Bebiéndola se le aparece en la lengua el mismo sabor preciso del agua y de su sed de entonces)”.

Leyenda de la fuente de Polop

Leyenda de la fuente de Polop

Aquí residió el escritor durante ocho veranos, pero lamentablemente su casa ya no existe, se vendió y en el terreno se construyó un bloque de viviendas.

1-Ruta al corazón de la provincia: Las fuentes del Algar

Desde la CV-715 se accede a Callosa d’Ensarrià, a quien el autor definió en su obra como “torrada, gruesa, madura”. Imprescindible visitar el Apoador de la Font Major, un lavadero y abrevadero que data del siglo XVIII. A tres kilómetros de esta población en dirección a Bolulla, “un pueblo moreno de sol de peñascal”, se encuentra el paraje natural de las Fuentes del Algar. Este espacio, declarado zona húmeda protegida en 2002, permite disfrutar de un entorno único: cascadas espectaculares, abundantes fuentes manantiales que afloran en la roca, o remansos de agua donde el visitante puede disfrutar de un refrescante baño. Como telón de fondo, un paisaje de modelado kárstico, fruto de la acción del agua sobre la roca caliza.

Cascada de las fuentes del Algar

2- Ruta costera: Calpe y Altea

Con esta propuesta recalamos en Calpe, atractiva población que ha atraído a otros literatos de la talla de Ernest Hemingway. El Peñón de Ifach, símbolo de la Costa Blanca, emerge del mar majestuosamente. Unido al mar por un estrecho istmo, la enorme roca calcárea es uno de los accidentes geográficos más peculiares y bellos de nuestra costa. Desde tiempos inmemoriales se ha considerado un túmulo mágico y sagrado para todas las culturas del Mediterráneo. En la actualidad, sus 50. 000 m² a 332 m de altura y un kilómetro de longitud, hacen de este islote todo un reto para los escaladores.

En un pasaje de la novela que nos ocupa, Sigüenza recorre con la mirada el amplio panorama que se despliega ante su vista: “Miraba los contornos de su tierra: Puigcampana, como un loto rosado; la comba de Aitana, como un párpado azul estremecido; la mitra del collado de Calpe, y, de súbito, el Ifach salía de las aguas como si el día iluminase por primera vez sus hermosuras”.

Peñón de Ifach

Vista del peñón de Ifach

El peñón de Ifach, propiedad privada

En esta ruta de Gabriel Miró no podemos dejar de visitar Altea, que brilla “con un dulce sonrojo en su cal y en la piedra desnuda de su campanario” en palabras de Miró. Sin duda, la peculiaridad de su casco antiguo, en el que se encuentra la iglesia que el autor describe, es uno de los encantos de esta pequeña localidad costera. En esta población, también se puede visitar la primera Iglesia Ortodoxa de España. Construida en el siglo XVII con materiales importados de los Urales, la edificación constituye una exquisitez artística para los sentidos.

Campanario de Altea

Campanario de Altea

3- Ruta montañera: Sierra de Aitana

Esta opción nos lleva a visitar Castell de Guadalest, población bordeada por las máximas alturas de la provincia a cuyo sur se erige sublime la Sierra de Aitana, cumbre de la provincia con 1558 metros de altura. En las últimas páginas de la novela, Miró escribe: “Aitana, tierna y abrupta; sus cielos, sus abismos, sus resaltos, sus laderías; todo eso que le exalta y le recoge con una felicidad tan vieja y tan virgen, y que es como es por nuestro concepto, por nuestro recuerdo, por nuestra lírica, ha de seguir sin nuestra emoción, sin nuestros ojos, sin nosotros”.

Sierra de Aitana

Sierra de Aitana

Guadalest, tierra de museos curiosos

Aitana en el arte

Además de las poblaciones mencionadas en las rutas que os proponemos, Gabriel Miró traduce en esta novela el paisaje de otras poblaciones como por ejemplo Santa Faz a través de la descripción de sus impresiones:

“Tiene esta aldea unas casas con balcones y celosías siempre cerradas; por los sillares que se agrietan con dorados regaños como el pan, suben cactos verdes, escamosos, que parecen enormes lagartos dormidos al sol, y por las cercas desborda un jazminero, un rosal, de fronda ancha de árbol viejo, evocadora de tardes románticas. Está todo en la quietud mística del ostentorio de la Faz divina”.

Fuera de la provincia, el autor elogia en su obra otras poblaciones como Peñíscola, uno de los enclaves más singulares de Castellón.

“Aparece Peñíscola, abrupta y gentil; resplandecen sus casas como vestiduras inmaculadas de doncellas. En el mar, silencioso, liso y azul, se copia toda la diminuta península. Sobre las ruinas del castillo vuela una gaviota. Peñíscola se funde, se esfuma debajo de un oro ardiente y brumoso, su blanca silueta recuerda los palacios de encantamiento”. Sin duda, uno de los encantos de esta pequeña población es su castillo, una fortaleza edificada en la zona más elevada del peñón. Tiene el privilegio de haber sido una de las tres sedes pontificias que ha habido a lo largo de la historia, junto al Vaticano y el palacio de los papas de Aviñón, y es que fue refugio de Benedicto XIII, conocido como el Papa Luna.

vista de Peñíscola

vista de Peñíscola

Elena Serrano Bertos, profesora de la Universidad de Alicante y autora del artículo “Documentación y presencia del paisaje de Gabriel Miró” afirma que en el autor el paisaje no es simplemente algo externo u objetivo: “A pesar de que en todos sus libros es descrito con una precisión y un pormenor nunca igualados por ningún escritor en lengua española, el paisaje es más bien la concreción de nuestro ser más íntimo, del alma, que tantas páginas ocupó en algunos autores de la generación anterior a Miró. Un ejemplo de ellos es su paisano y admirador Azorín, con quien es innegable el parentesco creador”.

Desde Ruta 96 os invitamos a que visitéis algunos de los lugares más especiales y espectaculares de la provincia cuya magia inspiraron la literatura de dos de nuestros autores más reconocidos: Azorín y Gabriel Miró. El mismo cielo, las mismas aguas y los mismos paisajes que ellos admiraron continúan un siglo después deleitando a sus visitantes. Si ya habías visitado alguno de estos destinos provinciales, seguro que la vuelta supone todo un redescubrimiento. Si nunca habías estado en estos lugares, ideales para  disfrutar solos o en buena compañía, seguro que la visita no os decepcionará.

Susana Soler Beresaluze y Ana Belén Marín Cuevas

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