Orihuela, princesa visigoda

El Patrimonio Histórico de Orihuela se haya en permanente deterioro por la crisis

Los museos luchan contra la gratuidad de la cultura

Orihuela es la gran desconocida patrimonial en la provincia

Todas las ciudades han tenido una época dorada y ésta se posterga inevitablemente hasta nuestros días. Nadie obvia el pasado industrial ilicitano o ese viejo Alicante marítimo. Pero en dichos casos hablamos de un antaño relativamente presente y no tan presente en su patrimonio.

Si tenemos que hablar de viejas glorias del pasado hay un claro alto en el camino y ése es Orihuela. Colindante con la Región de Murcia, es capital de la comarca de la Vega Baja del Segura y destaca por su patrimonio e interés cultural, el cual se haya en parte olvidado. Su toponimia es una derivación del propio latino-visigodo Aurariola (jarrón de oro). Aunque también se ha especulado una posible relación etimológica con el Oriol, un ave mitológica a la que estudios recientes relacionan con la Oropéndola, vista está la coincidencia con su nombre en latín al nombre en valenciano, oriola: Oriolus oriolus, cuenta Javier Cecilia, historiador y arqueólogo, que ha trabajado en numerosos proyectos en relación al patrimonio de dicha ciudad.

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Escudo de Orihuela en una plaza de la ciudad

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Vista desde la plaza a la cruz de la Mola en el mon te San Miguel

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Claustro de la catedral

Hay constancia de la existencia de Orihuela ya en el año 875 como asentamiento visigodo, aunque prácticamente no hay presencia material. Únicamente las ruinas del castillo, fortaleza que en el pasado recibía las alabanzas de cuantos admiraban la ciudadela desde la falda del monte San Miguel –dónde está situado-. De él dijo el cronista Jerónimo Zurita (en el siglo XVI) que era llave y defensa de todo el reino de Valencia. Así mismo, el Canciller Ayala dijo que era uno de los castillos más fuertes y hermosos.

Fue clave en el Reino de Aragón y después en el Reino de Valencia, y una vez en éste la ciudad se extendía hasta Jijona. El río, que entonces era navegable, confluía a través de su amurallado y hacía de su estructura un crisol de formas de vida como bazares, hospitales, bibliotecas, baños públicos, etc. Constaba de 7 anillos de muros que separaban –de abajo a arriba- las cases sociales. Disputado entre castellanos y aragoneses y poderoso enemigo del Reino de Murcia, pasó a ser alcazaba en la conquista árabe y reconquistado por los cristianos posteriormente.

No fue hasta la Guerra de Sucesión cuando un rayo cayó sobre un polvorín en el interior del castillo y éste se vio reducido a ruinas. Más tarde Felipe V mandó derruir lo poco que quedaba  al ver que Orihuela se posicionaba a favor del archiduque Carlos.

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Parte de la estructura del castillo actualmente

Desde entonces los oriolanos siempre han encontrado ese hueco que dejaron tiempos mejores y se planteaba una posible restauración, la cual no era posible para un municipio empobrecido por la guerra. A día de hoy se sigue planteando, pero su coste es desmesurado y ya no sería el fortín milenario que vieron siglos pasados.

Lejos de dicha restauración, sí se busca una conservación y musealización de la antigua fortaleza, que en 1931 ya se nombró Bien de Interés Cultural así como “Ruinas monumentales”, nos cuenta  el director del Museo Diocesano de Arte Sacro, Mariano Cecilia. El castillo actualmente está sometido a declive por la interperie y a una continua expoliación y eso hace cada vez más difícil la conservación de la antigua ciudad visigoda que piensan, se haya debajo del seminario.

Esto hace que los oriolanos pierdan la oportunidad de poder conocer un poco más a fondo sus orígenes. Sonia Gutierrez Lloret ha sido una de las pocas personas que se ha atrevido con el estudio de los materiales de las excavaciones en ésta antigua alcazaba, profesora de Historia en la Universidad de Alicante y Catedrática de Arqueología. Pero la recuperación del pasado en ésta zona, como en todas “depende de la decisión política y de la liquidez del ayuntamiento”, cita Cecilia.

Y es que en Orihuela se mezcla una falta de identidad y una falta de concienciación,  en los tiempos que corren, en el patrimonio cultural como único recurso que puede suponer un activo económico. “Hace falta musealizar mejor, focalizar los temas, los museos no tienen que ser un mero reclamo, tiene que ser también un centro cultural que se abra al público de a pie” argumenta el director del Museo Sacro. Por supuesto, “la gratuidad de los pocos museos que posee Orihuela es también un factor en contra, ya que esto hace que los visitantes no valoren la cultura”, concluye.

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Ángeles sobre el arco de la Parroquia de Santa Justa y Rufina

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Pero la fortaleza no es la única afectada por la indiferencia, y es que ésta localidad del Bajo Segura está repleta de vestigios del pasado. La parroquia de Santa Justa y Rufina o la Catedral de Santiago son notables ejemplos del esplendor gótico del siglo XV y XVI. Aunque no es tanto el deterioro de éstos edificios históricos sí encontramos como ejemplo de abandono numerosas fachadas y edificios que antaño fueron antiguas casas señoriales, como es el caso del antiguo museo de San Juan de Dios, que fue en principio finca de marqueses, nos cuenta José Pascual García Ortuño, Licenciado en Turismo y experto en patrimonio oriolano.

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Antiguo museo de San Juan de Dios

Para que Orihuela resurja y amortice su patrimonio, la gente debería ser consciente de ello, debería concienciarse y es algo en lo que trabajan día a día las pocas instituciones culturales de Orihuela. Pero el turismo de “playa y sol” es un adversario que eclipsa día a día a la cultura. Cecilia prosigue: “De entrada, se necesitaría más mano de obra y cualificada, tenemos muy poca gente. Y concienciar siempre es una tarea difícil”.

Pasear por las calles de Orihuela conlleva apreciar los distintos pasos del tiempo y es que a nadie deja indiferente esas viejas fachadas modernistas, nouveau o sus predecesoras. La gente pasea por los claustros del Palacio Episcopal y de la Catedral y casi pueden oírse viejos cantos y ecos de antiguos peregrinos. La Fortaleza milenaria observa altiva su antiguo reino y casi parece que recuerda cuando juglares, amoríos y leyendas poblaban sus torres.

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Relieves de Santiago

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Puerta de la Catedral

El oriol, blasón de la ciudad

La Semana Santa más famosa de Alicante

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Ilitia C. Ferrándiz Gomis

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