Diciembre dulce

El otoño en Alicante huele a castañas asadas, a marea picada y aire frío, a humedad y a turrón. Nuestra provincia se llena de contrastes paisajísticos dada la variedad geográfica que ofrece, traducida en mil posibilidades para desempolvar nuestra cámara de fotos y salir a la caza de los colores. Con la llegada de las fiestas navideñas, la creatividad sale a la calle. Año tras año inmortalizamos belenes, adornos florales urbanos, calles y fachadas iluminadas… A todos nos gustan las fotos del perro con el gorro de Papá Noel o del pavo relleno de la abuela, pero este año queremos proponerte darle un giro a tu álbum.

Alicante posee un relieve bastante montañoso, con numerosas sierras y valles fluviales que definen nuestro paisaje. Entre todas las comarcas de la provincia, hemos elegido la del Alacantí o Campo de Alicante para crear una ruta fotográfica. A pesar de contar con una gran llanura costera, tradicionalmente conocida por su concentración agrícola, su zona más interior conforma un paisaje muy característico, vinculado históricamente a la dificultad de acceso para el regadío, construyendo así un entorno de terrazas de cultivo donde el almendro y los carrascales visten las faldas de nuestras montañas, y las pintorescas poblaciones serranas ofrecen todo un mundo de imágenes representativas de nuestro mundo rural.

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La primera parada, teniendo en cuenta las fechas, no podía ser otra que Xixona,  una población alta, vetusta y dulce que hunde sus raíces en el siglo XII, en plena época almohade. Precisamente de la influencia árabe deriva el turrón o ‘terró’, nombre con el que allí conocen a este dulce navideño en una diseminación del lenguaje que se ha transmitido de manera oral a lo largo de la historia, tal y como nos explicaba Marisa Francés, Técnica Lingüista de Xixona, un ‘terró’ que ha traspasado fronteras y ha conquistado los paladares más exigentes. El turrón, o el primer vestigio de él, era elaborado originariamente con frutos secos y miel, y se remonta hasta hace 5000 años en Egipto,  tal y como nos cuenta Lluís Garrigós, director del Museo del Turrón. Sin embargo, otro de los productos tradicionalmente producidos en Xixona como el mazapán, también de origen árabe, sí ha mantenido su fórmula casi intacta.

La transformación del Turrón con el paso de los siglos en Xixona ha tenido mucho que ver con el mercado y sus competencias, como nos cuenta Bernardo Garrigós Sirvent, Técnico de Patrimonio de la localidad. La bajada de precio del azúcar y subida de la miel es algo latente aún en nuestros días. Así pues, la producción turronera que se acomodó como una mezcla de miel, almendra y huevo en nuestro levante Alicantino, va madurando en una mezcla más terrenal y más asequible. De éste cambio y su antepasado tenemos un muy buen ejemplo en nuestros días, y es que a quién no lo suena aquello de “El turrón más caro del mundo”. Así es, la marca 1880, que está entre las paredes de “El lobo”, elabora un turrón casi gnóstico y ancestral, únicamente con almendra “marcona” y miel de azahar, que si bien no es el más caro del mundo, es el más singular para los nostálgicos y es que claro, todo pasado fue mejor, o eso dicen…

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Vista esta tradición de siglos, que remonta su elaboración hasta la edad media en esta localidad, se deciden hacer numerosas visitas guiadas así como la recuperación de la tradición de la Feria de Navidad. Estas charlas se dan tanto en la Casa de Cultura, dónde se exponen viejas reliquias de los inicios del turrón, como en el propio Museo del Turrón. Para que esto sea posible coordinan Raquel Pastor, de Desarrollo local y Marisa Francés, integrante del grupo “Aviva Xixona”. Francés nos cuenta que va creciendo un interés latente en la cultura Jijonenca y de Alicante, puesto que somos una zona con ciertos productos autóctonos muy cotizados en el mercado. “La crisis no hace que disminuya ese interés, de hecho este año tenemos más gente en el museo así como en la feria” afirma. También decir que en la planta de Xixona se producen unos 9 millones de barras de turrón -señala Sirvent-, de las cuales un 30% se exportan a capitales de Europa, cosa que también soporta la economía de esta población. Y no es para menos, puesto que Jijona respira una cultura y una tradición digna de un jeque milenario.

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Restos arqueológicos confirman que anteriormente estuvieron asentadas comunidades de la edad del Bronce y romanas. De hecho, Jijona deriva del latín Saxum, que significa peña y es que el municipio se alza 453 metros sobre el nivel del mar. Perderse por el Casco Antiguo, cámara en mano, es uno de los pequeños caprichos que puede concederse el amante de la fotografía. Data del siglo XII y está perennemente custodiado bajo la atenta mirada del castillo y de  la Penya del Migjorn, más conocida como Forat de la Penya. Esta singular montaña ofrece enormes panorámicas de los montes y llanuras colindantes que confluyen en el Mediterráneo. Para los que den un paso más y  se atrevan a disparar el flash a la vez que hacen senderismo, Jijona tiene ambas rutas señalizadas: una que va a la Penya del Migjorn y otra en la que se visita el Pou del Surdo en la Carrasqueta, una construcción levantada para almacenar nieve que la fabricación posterior de hielo industrial hizo terminar esta actividad tradicional de la montaña alicantina.

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La segunda parada escogida es el Municipio de La Torre de les Maçanes o Torremanzanas. Cuando pensamos en este municipio nos viene a la mente una población de postal y estampa, es habitual la visita a sus mercados y sus calles repletas de ojarasca que se mezclan con la maraña de Olmos que se alzan a lomos del río. Situada entre la sierra dels Plans y el Rentonar, la sierra de Penàguila, la de la Grana y el Montagut, ésta población está bañada por resquicios de sol y eventualmente con nieve en periodo invernal. Dotada de monumentos singulares tales como La Casa Alta, de época musulmana (siglos XII-XIII), construida para la defensa de la ciudad ante la reconquista cristiana, y donde hoy se ubica un museo etnológico. Su entorno privilegiado ofrece toda una serie de salidas senderistas en las inmediaciones de las sierras que abrigan la localidad y dónde sacar magníficas panorámicas. El pou de la neu, de fácil acceso y con increíbles vistas de la provincia de Alicante también es reseñable. Los vestigios de las sociedades agrícolas históricas de la zona a través de sus masías son latentes, y la Sierra dels Plans, tesoro botánico y faunístico son los broches de oro de esta pequeña población con corazón de motaña.

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Tomando rumbo hacia la Carrasqueta, hacemos un alto en el camino en el puerto de Benifallim. Sus campos son inspiradores para la fotografía detalle, ya que en ellos podemos encontrar diversas especies de árboles frutales como el manzano, el níspero o el cerezo. Contribuyen a la belleza del paisaje, a la vez que halagan el olfato con su perfume natural especies como el romero, el tomillo o la lavanda.

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Para finalizar nuestra ruta, nos vamos a la cumbre, donde podemos encontrar unas fantásticas vistas de la costa alicantina. El puerto de la Carrasqueta, a unos 1000 metros de altura sobre el nivel del mar, pero tan sólo a 15 km en línea recta del Mediterráneo, se convierte en el encuadre perfecto para la fotografía panorámica. Una sierra que obtiene su nombre por el manto de carrascales que la recorren, árbol típico de nuestro clima, además de los cultivos de almendros, olivos y algarrobos, y las plantas aromáticas que perfumarán tu día. A pesar de su trazado, un tanto retorcido, en él podemos encontrar varios puntos donde parar a disfrutar del paisaje, y donde tus principales enemigos a la hora de hacer fotos serán la nieve o la niebla. Pero en un día claro podemos prometerte un disfrute para la vista único en nuestra provincia.

Como la ruta que os proponemos es de fotografía, quisimos que contarais con algunos consejos básicos de mano de un profesional, y por eso nos pusimos en contacto con Sergio Santana. Esto fue lo que nos contó:

Pequeños y humildes consejos para la toma de una fotografía de paisaje: Aunque se trate el tema muy en línea amateur, hay unos consejos básicos a tener en cuenta y siempre pensando que pueda estar dentro de nuestras posibilidades:

– Lo primero es intentar disponer de un objetivo gran angular, ya que esto nos posibilita conseguir el encuadre mas amplio, entre 16mm y 24mm es lo más conveniente.

– Lo segundo es intentar llevar siempre trípode, esto se debe a que cuanto más estable esté la máquina a la hora de disparar, más nítida será la imagen.

– Lo tercero es conseguir el mejor enfoque posible, esto se consigue usando las aperturas de diafragma más pequeñas, en consecuencia, velocidad de disparo lenta; por eso os recomiendo usar trípode y también el disparo programado, con eso conseguiremos que la máquina no sufra movimiento alguno.

– Lo cuarto, intentar que el paisaje tenga un punto de referencia que le dé protagonismo, que provoque el interés consciente o inconscientemente a quien mire luego la foto.

– Lo quinto, es importante que el horizonte este horizontal, ademas hay que evitar que quede colocado justo en la mitad del encuadre, siempre debe estar por encima o por debajo de la mitad de la foto.

– Lo sexto, hay que tener en cuenta la luz del día, los mejores momentos siempre serán el amanecer y el atardecer, por el color de la luz, las sombras, etc…

– Lo séptimo… No desesperar, probar, crear, saber que el día menos pensado encontrarás esa imagen que siempre soñaste, ningún sitio es igual por mucho que lo visites. Si te gusta la fotografía, es importante que conozcas las posibilidades de tu máquina.

Nunca hay que dar por hecho que lo sabemos todo, todos los días aprendemos de nuestras propias experiencias.

Más torres y menos manzanas

¿Conoces la historia del topónimo de Torremanzanas? Aunque el nombre sugiere pensar en una zona donde se cultivara este fruto, no es ni más ni menos que la deformación de su topónimo original.

Tal y como sucede en otras zonas de la geografía valenciana, el concento de masía o mass impregna nuestro vocabulario. Y es que del sintagma Massanad nace el nombre de esta población, que descompuesto nos daría los términos árabes manzil (hostal, posada) y as-sanad (pendiente, vertiente), traduciéndose como “hostal de la pendiente”. No es difícil imaginar como en una zona de habla valenciana el término Massanad, transmitido como ‘massana’, se tradujera en la ‘manzana’ castellana, a su vez transformado en un plural “valencianizado” como ‘maçanes’.

Si a esto le sumas la importancia histórica de la zona -repleta de caminos árabes dotados de hostales fortificados con torres-, aquel que perteneciera a Torremanzanas no debía ser menos, y la Torre de les Maçanes se convertía en importante parada para aquellos viajeros que en época medieval se movieran entre Alcoy y Cocentaina o hasta el puerto de la Carrasqueta. Y así, la torre fortificada del hostal de la vertiente, o Torre del Massanad, ahora de les Maçanes, se castellaniza en Torremanzanas hasta nuestros días.

Feria de Navidad de Jijona

También es requisito, si vas a Xixona, visitar su Feria de Navidad. Esta tradición que se retoma ahora después de dos siglos, cuando los artesanos promocionaban su producto para darle salida al mercado, está ubicada en la calle principal de Xixona, y como tradicionalmente,  las fábricas ofrecen numerosos productos típicos que, naturalmente, son navideños. La calle se viste de adornos y villancicos en unas jornadas de feria que se anticipan a las fiestas para abastecer los hogares de todo aquel que visite el municipio.

Todas las vertientes del turrón, dulces y otros preparados, son los protagonistas de la escena. Los pequeños comercios ataviados de su mejor gala y repletos de adornos, harán por ofrecerte sus mejores productos al mejor precio. También podrás encontrar puestos de comida caliente, artesanía, talleres infantiles, música, pasacalles, etc. Asimismo encontrarás lugares donde tomar una cerveza si has realizado ya tus adquisiciones o las compras hacen de tu vida un infierno…

Ya no hace falta irse a Suiza a un mercadillo navideño, olvida el chocolate; ¡queremos turrón!

Belén del Barranc de la Font

Nuestra cámara fotográfica no puede pasar por alto otro de los protagonistas indiscutibles de la Navidad jijonenca: el Belén de El Barranc de la Font.

Situado a la entrada del pueblo, es la primera seña de identidad navideña que divisa el espectador. La montaña acoge figuras de tamaño natural que se distribuyen aprovechando la orografía de la zona, lo que permite recrear de manera natural picos rocosos, veredas pedregosas y pequeños riachuelos. En la composición no falta detalle, y las figuras, de factura clásica, destilan sobriedad y modestia. La estampa, que deleita a niños y mayores, queda rematada por los restos del castillo de Jijona. Una escena digna de capturar con nuestro objetivo.               

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Museo del Turrón

Si vas a Xixona no puedes dejar de visitar el Museo del Turrón, una institución dedicada a recuperar el patrimonio tecnológico con el que se elaboraban turrones y mazapanes. Podrás conocer el proceso de elaboración, promoción y distribución del dulce alicantino más famoso. No te quedes sin el billete a un viaje que te transportará hasta el siglo XVI. Además, su instalación de tres plantas aparece en la guía Ludicos editada por el PREDIF (Plataforma representativa estatal de discapacitados físicos), como uno de los tres lugares de Alicante con instalaciones mejor equipadas para atender las necesidades de este colectivo.

¿Conoces la ruta?

Si no estás familiarizado con la zona por la que nos estamos moviendo, te presentamos un pequeño mapa con la ruta que hemos realizado.

El recorrido es muy sencillo y comienza en Jijona, a la cual puedes acceder desde diferentes puntos dependiendo de la zona de la provincia en la que comiences tu viaje. La ruta continúa por la carretera CV-800 dirección Torremanzanas, a la cual llegaremos tomando el desvío CV-780. La misma carretera que seguiremos hasta el puerto de Benifallim, donde el equipo de Ruta96 decidió continuar a la izquierda, en el desvío CV-785 para ir a la Carrasqueta; pero si prefieres visitar el pueblo, sólo tienes que desviarte a la derecha. Es un cambio mínimo en nuestro mapa y que fácilmente podrás deshacer para volver a nuestra ruta.

Como os decíamos, tomando la carretera CV-785 llegamos a la nacional N-340, donde tomamos la dirección Xixona/Alicante y en la que seguiremos hasta llegar a una rotonda donde enlazaremos de nuevo con la CV-800 a la Carrasqueta/Xixona/Sant Joan d’Alacant. Por esta carretera recorreremos toda la sierra y volveremos a Jijona, donde cada cual tomará rumbo de vuelta al hogar.

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